
Devoción y recogimiento en el inicio de la Pasión leonesa
3/17/2008
El Lunes Santo en León se identificaba históricamente con la procesión del Pregón. Aunque el antiguo desfile desapareció, tras la desavenencias entre cofradías de los primeros años noventa del siglo pasado, muchos papones aún relacionan este día con aquel cortejo, hoy reconvertido en la denominada procesión de la Pasión.
El desfile, que parte de la iglesia de Santa Nonia, está organizado por las tres cofradías 'históricas' de la ciudad –Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, Dulce Nombre de Jesús Nazareno y la Real de Minerva y Veracruz– conservando todo el costumbrismo y recogimiento leonés camino de lo que serán los días más intensos del año.
Las tres cofradías 'negras' procesionan por orden de antigüedad y con su paso titular. Angustias con la Virgen de las Angustias (atribuida a Juan de Juni, Juan de Angers o Guillermo Doncel, siglo XVI), Dulce Nombre con Nuestro Padre Jesús Nazareno (anónima, 1612) y Minerva con La Piedad (Luis Salvador Carmona, 1750).
Sólo la presencia del Nazareno en las calles merece contemplar el desfile, tanto en su inicio en la capilla de Santa Nonia como a su paso por las calles del viejo León, sin desmerecer por ello la categoría e importancia del resto de imágenes del cortejo de esta procesión.
Son tres tallas de gran calidad artística, pero sobre todo de sentimiento. La imagen de la Piedad, obra de Luis Salvador Carmona, fue un encargo de los franciscanos y su historio refleja el hondo sentido leonés de estos días. En la Guerra de la Independencia, el monasterio de San Francisco, donde estaba la Piedad, se destinó a hospital, por lo que tuvo que ser trasladada a la parroquia del Mercado y posteriormente pasó al templo de San Martín. En 1948 un cortocircuito en la iglesia de San Martín provocó un incendio que afectó a la imagen. Inmediatamente se formó una comisión para gestionar su restauración.Un año después volvió a León totalmente rehabilitada con un coste que ascendió a 25.000 pesetas de las que 20.000 se habían recaudado por voluntad popular.
Para ratificar en mayor medida el respeto entre las tres implicadas, se decidiría que si bien se había mantenido siempre la costumbre de que la más antigua cerrara la procesión, aquí, después, se resolvería que el orden fuese a la inversa, es decir, la cofradía de Angustias abriría la marcha y Minerva la epilogaría entre una y otra, los hermanos de Jesús Nazareno con su imagen titular.
El común denominador de las tres es que su túnica es negra, si bien la de Angustias luce cordón amarillo en las bocamangas, y la de Minerva cubre éstas, las bocamangas, con terciopelo morado.











