
La Policía reconoce que un leonés asesinado en Londres no pertenecía a una banda de atracadores
7/25/2007
Rubén Rodríguez estaba en el lugar equivocado y con la persona equivocada. No lo sabía, pero eso le iba a costar la vida. Ocurrió el pasado 5 de junio en el barrio de Clapham, en Londres. Se encontraba en compañía de Carlos Ayala, un colombiano que le encargaba trabajos de vez en cuando. El leonés era ingeniero de telecomunicaciones y cada dos meses viajaba a Londres para instalaciones de cámaras de seguridad. Lo que Rubén ignoraba era en qué tipo de oscuros negocios estaba metido su acompañante. Carlos formaba parte de una banda organizada de delincuentes llamada los 'Carelocos' que se dedicaba a asaltar a representantes de joyería en Inglaterra y España.
Algunos miembros de la banda esperaban a Carlos en el portal de su casa para matarle debido a las discrepancias surgidas con motivo del reparto de un botín. A Rubén la pelea le pilló en medio y murió a consecuencia de las puñaladas recibidas. «A mi hermano lo encontraron en el último piso porque debieron ir persiguiéndolo por las escaleras. No logró decir nada porque estaba inconsciente, a las dos de la mañana el médico certificó su muerte», explica una de sus hermanas.
Al inmenso dolor de su familia, originaria del pequeño pueblo leonés de Siero de la Reina, se sumó el que ha añadido un fatal error. La Policía Nacional detuvo el 8 de este mes en Madrid a los cuatro colombianos de la banda de los 'Carelocos' supuestamente implicados en los asesinatos de Rubén y Carlos y emitió una nota explicando que eran los autores de «los asesinatos de dos personas de nacionalidad colombiana y española. Ambos formaban parte del grupo de atracadores y fueron apuñalados en Londres por sus compinches a raíz del reparto de uno de los botines».
Después de emitirse esta nota, todos los medios de comunicación nacionales se hicieron eco de la noticia y la familia de Rubén se encontró con la publicación de su fotografía en los informativos y con titulares de prensa que lo incluían en la banda de delincuentes de Carlos.
A partir de ese día las llamadas de la familia para pedir una rectificación a la Policía Nacional en Madrid han sido constantes. También las excusas. Querían que su nombre quedara limpio y ayer, por fin, la Policía Nacional publicó en su página web una nota aclarando la emitida el día 8 de julio.
Para apoyar su inocencia, la familia había enviado incluso a la Policía Nacional una comunicación del detective jefe de la sección de Homicidios y Crímenes de la Policía Metropolitana de Londres, Cliff Lyons, en la que se explica que Rubén no participaba en las actividades delictivas de la banda.
«Él fue víctima inocente de un horrible crimen y no estaba involucrado en actividades criminales en el Reino Unido», se señala en la comunicación oficial enviada a la familia por el detective que lleva el caso en la capital británica. «Puedo confirmar que no tenía condenas criminales en el Reino Unido y no tengo ningún conocimiento de que estuviera implicado en ninguna actividad criminal en el Reino Unido», añade.











