
El avión no tripulado que alquiló la Junta por 600.000 euros tiene que volar en otro avión
7/19/2007
El pasado siete de marzo, el consejero de Presidencia, Alfonso Fernández Mañueco presentó en el marco del congreso de protección y seguridad (Protec) lo que se denominó el «único avión no tripulado de vigilancia» de España.
Se trataba del TUAV Aerostar, un avión no tripulado que la Junta alquiló a una empresa israelí por el montante de 600.000 euros al año. El avión debía servir para obtener imágenes en tiempo real mediante su equipo de cámaras con sensores infrarrojos que enviaría a los centros de coordinación y mando en caso de emergencia. En la presentación del aparato, se explicaba que era «la joya de la corona de la Agencia de Protección Civil» y sus funciones principales serían la de búsqueda de víctimas, personas desaparecidas, operaciones de rescate y la vigilancia de concentraciones multitudinarias. Asimismo, se podría utilizar para observar nubes tóxicas, contaminaciones atmosféricas o acuáticas y en el caso de incendios se usaría también para detectar focos que se creían extinguidos mediante infrarrojos.
En cuanto a su funcionalidad, Mañueco afirmó que se está a la espera de que Madrid «certifique» su autorización. Se ha podido saber que en realidad Aviación Civil no permite los vuelos no tripulados hasta el momento, porque no existe ningún tipo de regulación al respecto.
Desde el Ministerio de Fomento comentaron que «actualmente desde el punto de vista civil, el cual compete a la dirección general de Aviación Civil, no hay una normativa sobre los vuelos sin tripulantes. Todos los vuelos hoy de estas características, de ámbito militar, están sujetos al ministerio de Defensa». Se trata de los aviones SIVA con los que el Ejército realiza pruebas en la base del Ferral.
Asimismo, explicaron que «actualmente desde el orden civil se está desarrollando a nivel UE y nacional una normativa para regular la certificación civil de los UAV (vuelos aéreos de vehículos no tripulados) Unmanned Aircraft Vehicles». Aún así especificaron que «no hay una fecha concreta para la entrada en vigor de la normativa al depender la misma de los trabajos y procesos administrativos del desarrollo legal preceptivo», que corre a cargo de la Unión Europea.
Según fuentes de la Junta, hasta las pasadas elecciones municipales y autonómicas, «el avión ha estado en periodo de pruebas». ¿Cómo volaba entonces, si Aviación Civil no se lo permitía por la falta de normativa? Fácil, montaban el costoso aparato no tripulado dentro de una avioneta Cessna de la Junta y con ella realizaban las pertinentes «pruebas».
Desde la Junta explican que una vez se haya conformado el Gobierno autonómico, tras este periodo de «pruebas» con el TUAV Aerostar, el nuevo Ejecutivo que preside Juan Vicente Herrera tendrá que decidir qué sucede con el aparato, ya que la certificación va a tardar tiempo en llegar. Por eso llama la atención que desde la dirección de la Agencia de Protección Civil, Luis Aznar haya informado el pasado 24 de marzo que la «joya de la corona» de su negociado, es decir, el avión no tripulado que la Junta alquila por 600.000 euros a la compañía israelí, se sumará al estudio de riesgos con el que el Gobierno pretendía, junto a la Confederación Hidrográfica del Duero, detectar las posibles zonas de inundación después del fuerte temporal que se produjo en la Comunidad en esas fechas. En concreto, el responsable de protección civil aseguró entonces que «realizará vuelos de reconocimiento y vigilancia sobre los ríos y aquellos puntos más sensibles».
Otra de las veces que supuestamente ha actuado el avión israelí que ha alquilado la Junta fue en la última celebración del día de Villalar, en el que realizó funciones de vigilancia ante la aglomeración de personas que se dio.











